martes, 16 de abril de 2013

LOS COLORES DEL RECICLAJE

Un punto fundamental dentro del reciclaje, es distinguir correctamente los colores del reciclaje. De esta forma haremos una separación correcta de todo aquello que queramos reciclar. Estos colores del reciclaje los podremos ver generalmente en los contenedores y papeleras de reciclaje diseñadas para entornos urbanos o bien domésticos. Vamos a conocer que tipo de productos deben ir en cada contenedor, y a diferenciar los materiales de los que están hechos algunos envases o productos que usamos a diario. Podrás completar esta información con los diferentes tipos de reciclaje que verás en el menú lateral. Los colores del reciclaje básicos son estos:
 Color azul reciclaje (papel y cartón): 
En este contenedor de color azul, se deben depositar todo tipo de papeles y cartones, que podremos encontrar en envases de cartón como cajas o envases de alimentos. Periódicos, revistas, papeles de envolver o folletos publicitarios entre otros, también se deben alojar en estos contenedores. Para un uso efectivo de este tipo de contenedores, es recomendable plegar correctamente las cajas y envases para que permitan almacenar la mayor cantidad de este tipo de residuo.
Color amarillo reciclaje (plásticos y latas):
En éste se deben depositar todo tipo de envases y productos fabricados con plásticos como botellas, envases de alimentación o bolsas. Las latas de conservas y de refrescos también tienen que depositarse en estos contenedores.
Color verde reciclaje (vidrio): 
En este contenedor se depositan envases de vidrio, como las botellas de bebidas alcohólicas. Importante no utilizar estos contenedores verdes para cerámica o cristal, ya que encarecen notablemente el reciclaje de este tipo de material.
Color rojo reciclaje (desechos peligrosos):
 Los contenedores rojos, aunque poco habituales, son muy útiles y uno de los que evitan una mayor contaminación ambiental. Podemos considerarlos para almacenar desechos peligrosos como baterias, pilas, insecticidas, aceites, aerosoles, o productos tecnológicos.
 Color gris reciclaje (resto de residuos): 
En los contenedores de color gris, se depositan los residuos que no hemos visto hasta ahora, aunque principalmente se deposita en ellos materia biodegradable.
 Color naranja reciclaje (orgánico): 
Aunque es dificil encontrar un contenedor de color naranja, estos se utilizan exclusivamente para material orgánico. En caso de no disponer de este tipo de contenedor, como hemos comentado, utilizaríamos el gris.


10 reglas de oro para reciclar

1 - Lo primero: conoce tu basura
2 - La regla de las 3 “r”: Reducir, reutilizar, y reciclar
3 - Separar en el hogar es el primer paso
4 - La separación, ¿una cuestión de espacio en nuestras cocinas?
5 - ¿Qué depositar en cada contenedor?, una cuestión de “colores”
6 - La recogida selectiva, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quién?
7 - Y después ¿qué?
8 - Un gesto fácil que permite dar una nueva vida a los envases
9 - No cometas errores. “ Cada envase en su contenedor “
10 - Recuerda: “Si se mezclan los residuos, se echa a perder el esfuerzo de todos”

1 – Lo primero: conoce tu basura
Estamos equivocados si pensamos que todo lo que depositamos en los vertederos es basura. De los cerca de 20 millones de toneladas de residuos urbanos que se generan anualmente en nuestras ciudades más del 65% puede ser reciclable en nuevos usos.
¿Has pensado alguna vez cómo se distribuye el contenido de la basura que generamos en nuestras ciudades?. Las cifras demuestran que más de un 42% en peso es basura orgánica, cerca de un 25,5% son restos de otros materiales (textiles, restos de jardín, celulosas…), y el 32,5% son envases. De éstos, el 6% son envases de plástico, latas y briks, el 5,5% papeles y/o cartones, el 8% envases de vidrio y el 13% restante son envases no domésticos procedentes de comercios, hostelería, oficinas…
En nuestros hogares, por ejemplo, el cubo de basura contiene todos estos materiales:
Los envases ligeros, es decir, los envases de plástico, latas y briks, representan en torno al 6%.
El papel y el cartón doméstico, como cajas de zapatos, de galletas, periódicos, revistas, cuadernos,…, suponen alrededor del 5,5%. Por este motivo, es aconsejable que todas las cajas y envases de cartón estén plegados para aprovechar mejor el espacio.
El vidrio representa aproximadamente el 8%.
La materia orgánica, como restos de comida, de frutas, pañales…, supone cerca del 42%.
Por último, aproximadamente el 25,5% corresponde al resto de objetos, tales como juguetes, zapatos, textiles, objetos de higiene personal, restos de poda o jardín, madera, …
Además, nos podemos encontrar en nuestros hogares con numerosos residuos que por su naturaleza, tamaño, etc., requieren un tratamiento especial. Estamos hablando de la lavadora que ya no funciona, la vieja silla o la mesa que acabamos de cambiar. Estos materiales debemos llevarlos a los Puntos Limpios, instalaciones municipales donde se depositan estos residuos, o preguntar si tu Ayuntamiento dispone de un sistema de recogida de estos materiales.
2 – La regla de las 3 “R”: Reducir, Reutilizar, y Reciclar
Reducir la cantidad de residuos que generamos en nuestros hogares, porque los recursos naturales no son inagotables. Reutilizar, porque el “usar y tirar” es caro para todos y, sobre todo, para el medio ambiente (esto ayudará a generar menos basura). Además, cuantos más objetos volvamos a utilizar, menos basura produciremos y menos recursos tendremos que gastar. Y Reciclar, porque de esta forma renovamos un material para darle una nueva vida.
3 – Separar en el hogar es el primer paso
A la hora de separar los diferentes residuos de envases que generamos en nuestro hogar debemos tener en cuenta los materiales con los que están fabricados. Es decir, si son envases de plásticos, metales, vidrio, etc., ya que según sean, irán destinados a un contenedor u otro.
Es tan fácil como separar los envases de plástico, las latas y los briks, por un lado; el vidrio, por otro; el papel y cartón, por otro lado; y, finalmente, el resto de los residuos de la basura normal.
Sólo de esta forma, y con este gesto tan simple como separar correctamente los diferentes envases en el hogar y depositándolos en sus contenedores correspondientes, estamos haciendo posible que la cadena del reciclado funcione. Si mezclamos los residuos, complicamos e incluso impedimos su reciclado y entorpecemos el proceso de los trabajadores de las plantas de clasificación.
4 – La separación, ¿una cuestión de espacio en nuestras cocinas?
Alguna vez nos hemos preguntado, ¿cómo puedo separar todos los residuos si mi cocina es muy pequeña? No es necesario tener ningún contenedor de los que hay en las calles en tu cocina. Ni mucho menos. En nuestras casas, aunque sean pequeñas, siempre hay espacios libres para depositar los residuos temporalmente (¿no bajamos la basura todos los días?, ¿por qué no aprovechamos para depositar el resto de envases?). Sólo con tener algunas bolsas o recipientes para cada tipo de envase es suficiente.
No es, por tanto, una cuestión de espacio, sino de compromiso de todos para que la cadena del reciclado funcione.
5 – ¿Qué depositar en cada contenedor?, una cuestión de “colores”
La colaboración de todos es fundamental para conseguir que los residuos de envases puedan reciclarse. Para ello, debemos separar correctamente en el hogar y depositar cada envase en su contenedor correspondiente. Sólo así el sistema funciona. Existen contenedores de diferentes colores para tipo de envase. Sus colores nos pueden ayudar:
Al amarillo: Sólo los envases de plástico, las latas y los briks (botellas de suavizante, de agua, botes de champú, de colonia, bolsas de plástico, latas de refrescos, de conservas, briks de zumo, de leche…). No debemos depositar aquellos plásticos que no sean envases, como los CD’s, juguetes, perchas, tampoco ropa, cepillos,….
Al azul: Sólo los envases de cartón (bien plegados), papel, periódicos y revistas. Por ejemplo, las cajas de cereales, las galletas, el papel de envolver, los periódicos y las revistas. Aunque pudiera parecerlo, no debemos depositar los briks, ni tampoco pañales, o papeles y cartones muy sucios.
Al verde: Sólo los envases de vidrio, como los tarros, frascos o botellas. No debemos depositar los tapones o la cerámica y el cristal, por ejemplo.
Al contenedor gris / basura normal: El resto de residuos que generamos en el hogar, como los restos de comida, etc.
6 – La recogida selectiva, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quién?
Depositando los diferentes envases en los contenedores instalados por los ayuntamientos en las vías públicas de nuestras ciudades. Los diferentes contenedores se encuentran habitualmente juntos para facilitarnos el proceso. Se trata de un gesto sencillo que podemos hacer diariamente, o cuando podamos (la mayoría de los envases no huelen), y que permite que el proceso funcione y se recuperen los residuos.
7 – …y después ¿qué?
En la cadena del reciclado, un momento importante tiene lugar con la recogida de los contenedores por parte de los camiones. En la mayoría de los casos se emplea el mismo camión para recoger diferentes tipos de residuos, pero siempre se hará en distintas recogidas, cada una de las cuales irá a un destino concreto según el tipo de material cargado: a las plantas de clasificación los envases ligeros y a las plantas de tratamiento de residuos la basura normal. Es decir, los distintos tipos de envases nunca se mezclarán entre sí, ni con el resto de basura. Es en las plantas de clasificación donde se seleccionan los diferentes tipos de envases según sea su naturaleza. La selección la realizan, en parte, manualmente los empleados de cada centro, por lo que es un motivo más para que depositemos correctamente los envases.
Son las sociedades sin ánimo de lucro que gestionan la recogida selectiva de envases (Ecoembes para los envases ligeros y papel/cartón, y Ecovidrio para el vidrio) las que a través de acuerdos con los Ayuntamientos y las CCAA financian el coste extra que supone a los Ayuntamientos la recogida selectiva de envases respecto a la recogida tradicional de basuras.
8 – Un gesto fácil que permite dar una nueva vida a los envases
Los recicladores son los responsables de convertir los envases en materias primas para su utilización en nuevos procesos productivos. Gracias a este proceso, con los envases de plástico se producen de nuevo bolsas de basura, fibras y textiles, mobiliario urbano, cubos, material de construcción… Con el aluminio, nuevas láminas y papel de aluminio para nuevas latas, pistones de motores… Con el acero, nuevas láminas de acero, nuevos envases… Y con el brik, separando previamente las distintas capas que lo forman, se pueden producir nuevas bolsas y sacos de cartón kraft, entre otros.
Con el papel y el cartón se forma una pasta que constituirá la materia prima para el futuro papel o cartón. De esta forma, vuelven a nacer nuevas cajas de cartón, papel de periódicos, de embalar, papel higiénico o nuevo papel que utilizamos para escribir.
Con el vidrio, una vez lavados y clasificados se convierten en nuevas materias con las que se producirán nuevas botellas y objetos de vidrio.
9 – No cometas errores: “Cada envase en su contenedor”
En algunos casos podemos tener dudas sobre el contenedor donde depositar algunos tipos de envases, especialmente los que se depositan en el contenedor amarillo, que por su novedad y los distintos tipos de envases que admite se presta a mayor confusión. De hecho, y según estudios realizados por Ecoembes, un 11% de los hogares españoles deposita incorrectamente numerosos objetos de plástico, como vídeos, cd´s…. –que no son envases- en el contenedor amarillo (sólo envases de plástico, briks y latas), y un 5% deposita erróneamente los briks en el contenedor azul (dedicado sólo a envases de cartón y papel).
Por este motivo, recuerda el juego de colores y… ¡Participa en la cadena del reciclado!
10 – Y, por último, recuerda:
“Si se mezclan los residuos, se echa a perder el esfuerzo de todos”

 

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